Un Poco de Nuestra Historia: La Esencia de Nuestras Convicciones

La visión espiritual de la iglesia de los primeros nazarenos se centró en la doctrina medular de Juan Wesley: Justificación por gracia por medio de la fe, la entera santificación disponible a cada cristiano, y el testimonio del Espíritu de la obra de Dios en la vida del creyente.

Puesto que estas convicciones se mantuvieron en todos los grupos del movimiento wesleyano de santidad, cabe hacer una pregunta clave: ¿Por qué, de más de veinte pequeñas denominaciones, tres iglesias en particular se unieron en 1907 y 1908, mientras que otras no? ¿Qué hizo que estas tres denominaciones regionales decidieran unirse? La Iglesia del Nazareno, la Asociación de Iglesias Pentecostales de Estados Unidos y la Iglesia de Cristo de la Santidad, además de las doctrinas de gracia, mantuvieron en común las siguientes convicciones:

· Conciencia plena acerca del bautismo, ratificando la validez del bautismo del infante y del creyente como iguales, incluyendo como formas aceptables de bautismo la aspersión, la afusión y la inmersión.

· Conciencia plena acerca de la teología milenial.

· La convicción de que todos los cargos laicos y pastorales estuviesen abiertos a las mujeres, incluyendo la ordenación al ministerio. Las tres denominaciones habían ordenado mujeres en sus diferentes rangos.

· Un punto de vista moderado acerca de la sanidad divina, afirmándola pero sin excluir el uso de profesionales en la medicina y el uso de la medicina moderna.

· Otras denominaciones de santidad que insistían en el premilenianismo o el bautismo por inmersión como un requisito para la membresía, rechazaban la ordenación al presbiterio de las mujeres o excluían el uso de consultorios médicos, lo cual era incompatible con la amplia visión de los fundadores nazarenos.

43 Años de Herencia Nazarena

Testimonio de Dr. René Rivas, Coordinador Previo de Ministerios Nazarenos de Compasión en MAC Central

El día de ayer, como en muchas iglesias nazarenas alrededor del mundo, en la Primera Iglesia de la Ciudad de Guatemala celebramos los 100 años de nuestra amada iglesia. Cien años de estar divulgando el mensaje de salvación a los perdidos, y especialmente 100 años de proclamar la Santidad.

Vinieron a mi mente muchos acontecimientos sucedidos a través de los 43 años que tengo de pertenecer a la Iglesia del Nazareno desde aquel lejano 1965 cuando el misionero Samuel Heap llegó a mi humilde casa en Escuintla, en el sur del país y platicó con mis padres y les invitó para que le ayudaran a abrir la obra en esa ciudad costeña. De esa cuenta, mis padres fueron los primeros nazarenos en esa ciudad, yo contaba con apenas 5 años de edad. Inmediatamente me encantaron y me familiaricé con los hermosos cánticos del Himnario Gracia y Devoción.

Luego pasaron por mi mente recuerdos de las escuelas bíblicas de vacaciones, los sacramentos de la Santa Cena y el Bautismo, cuando mi madre tenía que explicarme el significado de los mismos. El tiempo, aún adolescente (12 años) cuando fui bautizado por el Rev. Rubén Mejicanos, en esta querida Primera Iglesia; luego mi matrimonio y la presentación de mis tres hijos ante Dios y la Iglesia. Recuerdos tristes de hermanos que se nos han adelantado en el camino al cielo, entre ellos mis padres y muchos líderes de la iglesia.

Pero también durante la celebración de ayer vinieron a mi mente sucesos importantes en la historia de la Iglesia del Nazareno en Guatemala. Por ejemplo, que siempre he deseado conocer en Cobán la tumba del Rev. Richard Anderson, quien ha sido un ejemplo para mí de los verdaderos misioneros y pioneros de nuestra iglesia, alguien que dedicó su vida junto a su esposa a la evangelización de los perdidos en aquellas montañas de las Verapaces.

Muchos misioneros cuyo trabajo fue ignorado y que estuvieron sujetos a la crisis del choque transcultural pues aparte del español también tuvieron que aprender los idiomas propios de las regiones en que sirvieron así como muchas costumbres extrañas para ellos. Algunos enfermaron gravemente de enfermedades como la famosa fiebre amarilla, paludismo (malaria) y otras enfermedades. Realmente estos fueron unos verdaderos titanes del Evangelio Redentor de Nuestro Señor Jesucristo y verdaderos héroes para nuestra iglesia.

En un momento cerré mis ojos y di gracias a Dios por la visión de Juan Wesley, por antepasados espirituales nuestros como Phineas Bresee, por Richard Anderson, Robert Ingram y otros que se convirtieron en iconos de la historia de esta bendita Iglesia del Nazareno.

Gracias a Dios por guiar a don Samuel y a doña Gladys Heap aquella tarde y encontrar a mis padres con la disposición de servir a Dios en una iglesia cristiana, misionera y de Santidad. Felicito a mis hermanos y verdaderamente me siento dichoso por pertenecer a esta iglesia que proclama el Evangelio ya en 151 países. Que Dios nos ayude para que en esta nueva centuria podamos mantener incólumes los principios de fe que rigen a nuestra amada iglesia.

Un saludo especial para usted hermano nazareno en este día.

Bendiciones,

Dr. René Rivas Fernández

Miembro de la Primera Iglesia del Nazareno Ciudad de Guatemala

De Muchos Una, De Una Muchos

Testimonio de Carlos Monterroso sobre el Centenario de la Iglesia del Nazareno como una denominación

 

He podido pasar mucho tiempo en los últimos meses leyendo y escribiendo sobre la historia de nuestra denominación. La lectura de la historia de la Iglesia del Nazareno me bendijo en gran manera; no sabía de todo lo que ha pasado la iglesia para llegar a esta fecha de celebración (Octubre 2008).

 

Wow… Asisto a la Iglesia del Nazareno desde que tengo memoria, y hoy puedo gozarme y sentirme orgulloso de ser Nazareno, porque ahora he visto como Dios usó la vida de algunos líderes 100 años atrás para que nosotros podamos reunirnos y glorificar juntos el nombre de Dios hoy.

 

En las próximas entradas podrán apreciar un poco de historia nazarena, como también los logros obtenidos por medio de todos los recursos, ofrendas y ministerios existentes en cada iglesia local.

 

Soy Nazareno… y me siento orgulloso de serlo. ¿Y tú?

 

Les dejo este video para que sigan identificándose con nuestra amada Iglesia del Nazareno…

Video Oficial–Centenario Iglesia del Nazareno

LACSA Vuelo 631 (Parte II)

Continuando el testimonio escrito el miércoles…

Dios quería que yo estuviera en Costa Rica.  Él iba a suplir cada necesidad y proveer un camino.  Él es el Camino.  Yo empecé a leer Juan 14 otra vez y las lágrimas comenzaron a caer.  Escuché canciones como “No Me Soltarás,” “Lord, Reign in Me,” y “You are in Control” y allí mismo en el avión alabé y adoré a mi Dios.

Lo que pasó después me asombró y me disgustó bastante.  Justo en ese momento significativo, un hombre sentado en la fila enfrente de mí estaba tomando su bebida.  ¡Mientras tragaba su gaseosa, ese hombre no aguantaba un gran estornudo y, sin controlarse, vomitó un gran chorro de Coca (y mucho más) sobre sí mismo, el asiento enfrente de él, Y los dos hombres que estaban sentados a su lado!  Sin exagerar, esto era uno de los momentos más asquerosos que había visto en mi vida.  Como pueden imaginar, fui sacado de mi adoración sublime y metido en una ocurrencia fascinante y a la vez repugnante.  Uno de los hombres sentado a la par se paró inmediatamente y salió corriendo al baño con una cara de horror.  ¡Él tuvo que cambiarse porque era tan mala la suciedad.  ¡NUNCA voy a olvidarlo!

¿Por qué comparto esta parte asquerosa de la historia? Bueno, no estoy diciendo que Dios lo causó a ocurrir, pero sin duda utilizó ese gran lío para enseñarme.  Yo me quedé allí sentado, pensando en todo lo que había sucedido en los últimos minutos–en la confirmación de Dios por Juan 14, el chorro asqueroso de Coca, etc.  Y me parecía que Dios estaba diciendo que la mudanza de Guate a Costa Rica y toda la transición iban a ser en algunos sentidos abruptas y desordenadas.  Es decir, no iba a ser fácil o cómodo.  Pero todavía Él seguía siendo El CAMINO y Él quería que lo hiciéramos.

Hermanos, no debemos mentir y decir que las transiciones son pan comido.  Duelen y reconozcámoslo.  Pero el Señor es el Señor y Él no solamente hace un camino, Él es el camino.  Gracias, Señor, por tu llamado y tu provisión.

LACSA Vuelo 631

Acá estoy escribiendo en mis últimas horas en Guatemala.  Nos toca estar en los EEUU por tres meses para nuestra gira misionera y después llegar a Costa Rica en enero.  Sabemos que Dios está guiándonos.  Es difícil irnos de este país maravilloso, pero sabemos que andamos en el centro de la voluntad de Dios.

Cuando hace meses nos enteramos de la mudanza, Emily y yo contemplábamos y orábamos mucho sobre esta decisión y transición venidera.  El 13 de abril, 2008 yo subí un avión después de estar en algunas reuniones en México, listo para regresar a Guatemala.  La noche previa, yo había bajado en mi computadora por casualidad un podcast de oración y meditación sobre la Biblia.  “A ver que dice este nuevo podcast,” pensé, mientras el avión despegó del D.F.

El devocional de ese mismo día tenía que ver con Juan 14:1-6.  “No se turbe vuestro corazón….voy, pues, a preparar lugar para vosotros…”  Dios me habló por su Palabra y me dijo que si él pudiera prepararnos un lugar en el cielo, sin duda nos pudiera también preparar nuestro hogar y ministerio en Costa Rica.

“Pero, Jesús,” le dije, “no sé el camino–el cómo,” le dije como Tomás había hecho hace dos mil años.  Yo sé físicamente cómo llegar allá, pero:

  • ¿En qué escuela van a estudiar nuestros hijos?
  • Sabes que aborrezco mudarme y todo lo que implica…
  • ¿A qué iglesia asistiremos? No hay iglesia local como la nuestra en Guate…
  • ¿Vamos a amar a la cultura tanto como a la de Guatemala?
  • ¿Y qué de la gente en que hemos invertido y con quienes hemos ministrado?
  • Jesús, ¡YO NO SÉ EL CAMINO!

Y allá en el avión escuché por su palabra que Jesús me dijo, “Yo soy el camino…enfócate en mí, mi hijo.”

De repente me di cuenta mientras lloraba en el avión, que en ese vuelo no estaba regresando a Guatemala directamente.  Yo había obtenido una mejor oferta comprando un boleto del D.F. a Costa Rica y DESPUÉS de San José a Guatemala.  ¡Yo estaba viajando a Costa Rica cuando todo esto me pasó!  Sentí que Dios me estaba diciendo, “Esto no es un accidente.  Yo quería que estuvieras en este vuelo a Costa Rica y yo quiero que te mudes a Costa Rica.  Y yo seré tu camino.”

El viernes seguiremos con el resto de la historia…

Trabajo en Equipo

Por los últimos cinco años he tenido el gran gusto de ministrar con Carlos Monterroso.  Él ha escrito el siguiente devocional que habla del trabajo en equipo.  Carlos y yo estaremos trabajando juntos en Misión Mundial MAC por sólo tres días más.  Así que, por esta entrada quiero agradecerle a él por el gran trabajo en equipo que hemos realizado.

Lee: Lucas 5:17-26

El trabajo de alcanzar almas para Cristo es cuestión de compasión, servicio, amor y mucho trabajo en equipo, a lo largo de tu vida Dios proveerá de oportunidades para servir y glorificar el nombre de Dios y que mejor que hacerlo en compañía de un hermano en Cristo.

Te toparás con algunas barreras para alcanzar algún objetivo a la hora de trabajar en grupo, pero podemos superarlas si realmente trabajamos por amor a Cristo y a nuestra familia en Cristo, la iglesia local necesita de hermanos que vivan con diferentes ideas y gustos pero en un mismo espíritu.

El pasaje que acabamos de leer no sólo cuenta la historia de cómo Jesús sanó a un paralítico, también nos cuenta el cómo un grupo de amigos superaron las barreras para poder llevar a aquel necesitado a la presencia de Cristo. Juntos encontraron una forma. ¿Acaso la creatividad y dones de cada uno de los que te rodean en comunión y unidad no pueden hacer grandes cosas?

Atrévete a conocer y relacionarte con los hermanos con quienes no has compartido últimamente en tu iglesia local. Te darás cuenta de que juntos podrán aprender mucho uno del otro y que Dios puede usarles en gran manera para bendición de muchos.

–Escrito por Carlos Monterroso, Asistente en Misión Mundial MAC

Extranjeros y Peregrinos

“…Y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra…” (Hebreos 11:13b).

A veces cuando, como ministros de Dios, nos toca mudarnos de un lugar a otro la tendencia es compadecernos de nosotros mismos. Aun como el profeta Elías (1 Reyes 19:9-10) pensamos que somos los únicos que hemos pasado por estas transiciones o dificultades. Yo he pensado esto a menudo en los últimos meses. Nadie nos entiende y estamos solos en este proceso, ¿verdad?

Quizás beneficiaríamos de buena dosis de la realidad. Ser pastor o misionero—aun ministrar en general—significa para la gran mayoría de personas que tendrán que mudarse varias veces en la vida. Nos plantamos en un lugar y después arrancamos las raíces para hacerlo todo de nuevo en otro lugar, con otra gente. Muchas veces es una parte de la vida natural de un siervo de Dios.

Esta semana pasada estaba sintiendo lástima por mi mismo un poco y Dios me trajo algunas personas claves para despertarme. Un superintendente de 60 años me dijo que se había mudado 19 veces en el ministerio. Yo estaba hablando con otros misioneros de nuestra transición de Guatemala a Costa Rica y me di cuenta que ellos justo hace un año habían experimentado todo lo mismo.

El punto es que Dios sostenía al superintendente y a esta familia misionera (y a millones más servidores suyos por los siglos). Él va a suplir cada necesidad para tú y yo también.

Y quizás otro punto es que, en tiempos de inestabilidad, debemos reconocer dónde está nuestro hogar verdadero.

“Pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esta es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad” (Hebreos 11:15-16).

La Mudanza

Como muchos de ustedes ya saben, en pocos días nuestra familia estaremos mudándonos de Guatemala a Costa Rica. Estaremos en el mismo ministerio—buscando encontrar, entrenar, y enviar misioneros de México y América Central al mundo.

Una mudanza siempre significa muchas cosas. El primer desafío son los muchos detalles y mucha logística. Hemos pasado este último mes empacando cosas, vendiendo muebles y autos, tramitando todos los documentos, visas, residencia, etc. Ha sido agotador sinceramente.

Pero lo que nos ha retado más ha sido el aspecto emocional. En cinco años nos hemos derramado en la iglesia local y en esta comunidad y país. Nuestros niños han crecido acá y de hecho la nena es pura chapina—¡ella nació acá! Las últimas semanas se han llenado con despedidas muy significativas para nosotros.

Las próximas 5 entradas se dedicarán a este tema. Hay mucho que hemos aprendido y sentido en estos días que queremos compartir con ustedes. Dios me ha desarrollado como misionero aun más en este tiempo de transición y quiero que ustedes lo sepan y nos apoyen en oración.

Por el momento les dejo con la lectura bíblica que fue leída en nuestra iglesia local acá en la capital de Guatemala en nuestro penúltimo servicio antes de salir. Es un versículo común, pero me fue poderoso y muy importante en este tiempo desafiante:

“Jehová te guardará de todo mal;

Él guardará tu alma.

Jehová guardará tu salida y tu entrada

Desde ahora y para siempre” (Salmo 121:7-8).