Cuando el Espíritu Te Llena…

Juan Wesley dijo que te suceden 3 cosas cuando el Espíritu Santo te llena (o cuando estás lleno del Espíritu Santo):

  1. Dios reorienta tu vida.  Donde antes había una tendencia a pecar o a no seguirle a Dios, ahora hay una tendencia, una inclinación hacia hacer Su voluntad.  ¡Cumplir con Sus deseos y mandatos llega a ser más normal que cualquier otra alternativa!  “Esparciré sobre vosotros agua limpia y seréis purificados de todas vuestras impurezas, y de todos vuestros ídolos os limpiaré.  Os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros. Quitaré de vosotros el corazón de piedra y os daré un corazón de carne.  Pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis estatutos y que guardéis mis preceptos y los pongáis por obra” (Ezekiel 36:25-27).
  2. Dios restaura su propia imagen en tu vida. Dios nos creó a su imagen y la caída de humanidad por medio de Adán y Eva la oscureció.  Sin embargo, ¡Dios es más poderoso que el pecado y ahora Él nos restaura y nos hace como Su mismo hijo, Jesucristo!  “…y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno…” (Colosenses 3:10).
  3. Dios te da una pasión por amar a Dios y a su prójimo.  Lo que Dios hace en ti no debe–ni puede–permanecer adentro.  Su visión es la nuestra y Su pasión por la gente ahora reside en nosotros.  El amor no es amor si no se expresa en una forma palpable en este mundo.  “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu…amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 Pedro 1:22).

Empujando el Carro

push-the-car*Todo el mes de noviembre estamos enfocándonos en la santidad.  La siguiente entrada es una analogía parafraseada compartida por Dr. Roberto Hodgson durante la Cumbre de Santidad en San José, Costa Rica el 30 de Octubre 2009.  Dr. Hodgson es el Director de Ministerios Hispanos en EEUU y Canadá para la Iglesia del Nazareno y es originario de Nicaragua.

Cuando venimos a Dios, arrepintiéndonos del pecado, Él nos regala algo inmerecido y eterno–la salvación.  Es un don nuevo, y a todos nos gustan los regalos nuevos, ¿verdad?

Es como si ahora el Dios soberano estuviera obsequiando un nuevo automóvil–pero uno de los mejores, del último modelo.  Todos ven la diferencia entre nuestro carro nuevo y el carro viejo (2 Cor. 5:17).  Y estamos super-felices, por supuesto.

Sin embargo, cualquier carro, nuevo o viejo, requiere combustible.  La gasolina es el respiro para el auto y sin ella el carro no anda.  Creo que algunos de nosotros hemos experimentado los efectos de una falta de combustible en nuestros carros.  Literalmente, me he encontrado sin combustible en la carretera, tan cerca de la próxima gasolinera.  Me tocó en ese caso bajarme del auto y empezar a empujar con vergüenza mientras otros choferes pasaban a alta velocidad mirando.  Yo puedo tener el mejor modelo del año, un carro limpio y brillante.  Pero si no sigo echando combustible, voy a terminar avergonzado y sin llegar al destino final.

¿No es así con nuestras vidas espirituales? El libro de Hechos nos comenta que repetidas veces los cristianos fueron llenados del Espíritu Santo.  Había un Día de Pentecostés, pero el Espíritu Santo seguía derramándose sobre los creyentes vez tras vez en la Iglesia primitiva.  Algunos escritores han dicho que necesitamos como cristianos un “Pentecostés” diario para poder vivir en victoria y hablar con denuedo el evangelio (Hechos 4:29-31).

Todo esto lo sabemos.  Pero vivimos como si no fuera cierto en nuestras vidas.  Con tanta prisa y nuestras agendas apretadas, ¿qué sufre? Nuestra relación con el Señor.  Por un corto tiempo podemos andar sin el tanque lleno, pero muy pronto seremos descubiertos.  ¡Que vergüenza es poseer este carro nuevo y tener que empujarlo por falta de combustible!

11242_100778203280474_100000448846799_19649_3227810_n

Muchas personas responden al llamado después del sermón del Dr. Roberto Hodgson durante la Cumbre de Santidad (30 Octubre 2009)

Cojeando Como Él

father-and-son*Todo el mes de noviembre estamos enfocándonos en la santidad.  La siguiente entrada es una historia parafraseada compartida por Dr. Brian Wilson durante la Cumbre de Santidad en San José, Costa Rica el 31 de Octubre 2009.  Dr. Wilson es el Superintendente del Distrito Chicago Central pero creció como hijo del misionero Allen Wilson en Costa Rica y Guatemala.  Además sirvió como misionero nazareno por muchos años en Sudamérica.

Dr. Wilson comparte que cuando era niño, recuerda haber acompañado a su padre en sus viajes misioneros por las montañas de Guatemala.  Allen Wilson caminaba semana tras semana, visitando pueblos y aldeas y plantando iglesias.  Mientras él subía las montañas, hablando con la gente de Jesús, Brian le seguía, observando y a veces llevando materiales.

Años después Brian salió del campo misionero y la casa de sus papás para asistir a Olivet Nazarene University en Kankakee, Illinois, EEUU.  La universidad decidió crear un equipo de fútbol que jugaba contra otras universidades y, aunque Brian no se consideró gran cosa, había jugado mucho en los callejones de Centroamérica, y la universidad le seleccionó para formar parte del primer equipo.balon_futbol

Después de algunas prácticas y partidos, algunos de sus amigos empezaron a preguntarle sobre su cojera.  ”¿Estás lesionado?” le preguntaron a Brian mientras salía de su dormitorio para ir a la clase.  Siempre a Brian le extrañaba porque él se sentía bien.  De hecho, se molestó un poco porque desde su perspectiva estaba caminando normal.

Sin embargo, después de escuchar los muchos comentarios de sus amigos, Brian empezó a evaluar la situación de nuevo.  ”¿Me lastimé en alguna jugada hace tiempo?” “¿Fue algo que me sucedió en el campo antes de mudarme para los Estados Unidos?”

Cuando empezó a pensar así, recordaba los viajes evangelísticos con su papá.  Como tenía que ir al paso de su papá, Brian aprendía a caminar como él.  Hacía años que su papá se había lastimado y cojeaba muy sutilmente desde entonces.  Brian había pasado tanto tiempo con su padre que, sin haberse dado cuenta, empezó a caminar como él.

Esta historia me hace reflexionar en nuestra relación con Cristo.  ¿No es la vida de santidad así?

Entre más tiempo andamos con nuestro Papá, más seremos como él.

La Pauta, La Posibilidad, y La Promesa

11242_100778196613808_100000448846799_19647_7208897_n

Mucha Gente Responde al Llamado durante la Cumbre de Santidad en San José, Costa Rica

*Todo el mes de noviembre estaremos enfocándonos en la santidad.  La siguiente entrada son las notas que yo tomé durante el último sermón de la Cumbre de Santidad en San José, Costa Rica (31 Octubre 2009), compartido por Dr. Brian Wilson, Superintendente del Distrito Chicago Central.  Recuerda que este no es su bosquejo oficial; son mis propias notas de esa prédica maravillosa.  Quizás te pueden servir en tu ministerio o vida personal…

La Pauta, La Posibilidad, y La Promesa

1 Tesalonicenses 1:2-10;  5:12-24

Dr. Brian Wilson

31 de Octubre 2009          San José, Costa Rica

A. La Pauta

  1. “Nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo, y en plena certidumbre…” (1 Tes. 1:5).
  2. Dios nunca pide algo de nosotros sin que también provea los recursos para hacerlo.

B. La Posibilidad–Entera Santificación

  1. “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma, y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo” (1 Tes. 5:23).
  2. Presencia: Mientras Él nos llena y caminamos con Él, llegamos a ser como Él.
  3. Pureza: Como el fuego purifica el oro, el Espíritu Santo continuamente nos limpia de toda impureza.
  4. Poder: para proclamar el evangelio con denuedo, pero también para gozarse en medio de tribulaciones.
  5. La presencia, la pureza, y el poder no siempre se evidencian en grandes prodigios y señales, sino que en momentos quietos de dificultad y/o normalidad.

C. La Promesa

  1. “Fiel es el que os llama, el cual también lo hará” (1 Tes. 5:24).
  2. Si entregamos todas las llaves de la casa (de la vida) a Él, nos promete que va a santificarnos por completo.  No en la vida más allá, sino ahora mismo.
  3. Hemos visitado la Cumbre, pero recordemos que la santidad tiene más que ver con el valle que con la cumbre.

    14640_101567729868188_100000448846799_42354_4074449_n

    Dr. Brian Wilson predica en el servicio de clausura durante la Cumbre de Santidad en San José, Costa Rica (31 Octubre 2009)

La Caída del Muro

Por la noche el 9 de noviembre 1989 yo miraba con mis padres las noticias.  Yo era adolescente de 12 años y no entendía todo lo que estaba viendo, pero recuerdo que mi papá no dejaba de sacudir la cabeza y decir “wow, ” asombrado (y contento) por lo que estaba sucediendo en Alemania.

Hace veinte años se cayó el muro de Berlín, y ahora estoy recordando las imágenes y las reacciones de gente alrededor del mundo.  Pero también me hace pensar en nuestras vidas cristianas.  Proclamamos y cantamos con alegría que Dios nos ha liberado y que el muro se ha caído.  ¡Somos sus hijos!  Pero veo que muchos vivimos como si el muro todavía existe.  Vidas de derrota, de ineficacia, y de fracaso pecaminoso día tras día.  Nuestros sermones y canciones dicen que somos libres mientras nuestras vidas testifican que estamos en cadenas y el muro todavía está.

Lee los siguientes versículos de Gálatas 4 y 5.  ¿Qué quiere decirnos Pablo? Si el muro se ha caído, amados, por favor no volvamos a construirlo.

Gálatas 4:3-7, 9, 11; 5:1

“Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo.  Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.  Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡¡Abba, Padre!!

Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.

Mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros.

Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.”

La Santidad Se Expresa de Muchas Maneras

praying_man_at_altarSantidad en la vida de creyentes se puede expresar como:

  • Consagrarnos enteramente a Dios
  • Ser lleno del Espíritu
  • Entrega absoluta
  • Amar a Dios con todo nuestro corazón, alma, y mente, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos
  • Poner nuestro “todo en el altar”
  • El enderezarse por Dios de nuestra inclinación al mal dentro de nuestra naturaleza
  • Ser apartado para los propósitos de Dios
  • Hacerse “perfecto” o completo en amor
  • Victoria sobre “el principio del pecado” en nuestras vidas
  • Ser parte de una comunidad de creyentes que testifiquen al mundo del reino de Dios
  • Una segunda obra definitiva de gracia
  • Totalidad en Cristo
  • Morirse a sí mismo
  • El recibir de poder para servir y dar testimonio al mundo del amor de Dios
  • Pureza de corazón y vida
  • Entera santificación
  • Ser como Cristo*

¿Con cuál de estas expresiones de santidad te identificas más? ¿Tendrías otra explicación que no se encuentra acá?

*Esta lista se ha adaptado de listas de Thomas J. Oord, Michael Lodahl, y Ron Benefiel.

Entregando Todas las Llaves

llavero*Todo el mes de noviembre estaremos enfocándonos en la santidad.  La siguiente entrada es un testimonio de Esther Quezada, Asistente en Misión Mundial MAC.  Ella se refiere especialmente al último sermón de la Cumbre de Santidad en San José, Costa Rica (31 Octubre 2009), compartido por Dr. Brian Wilson, Superintendente del Distrito Chicago Central.

Sé que la cumbre fue de mucha bendición para todos aquellos que asistieron. Sin duda cada persona tuvo una experiencia diferente en el momento de las predicaciones y todavía hoy la viven al compartirla.

Mi experiencia fue el descubrir y confirmar el trabajo que el Espíritu Santo ha hecho y está haciendo en mi vida. Dos ilustraciones y su aplicación, por el predicador Brian Wilson, fueron impactantes. La primera fue sobre el llavero que representa nuestra vida. Hemos aceptado a Jesús en nuestra “casa”, ha cenado con nosotros y se ha quedado en nosotros, pero no le hemos dado las llaves para que conozca nuestra “casa”. Al darle todas las llaves representa la entrega total de nuestra voluntad y permiso del Espíritu Santo para purificar nuestra casa (corazón).diente de oro

La segunda ilustración fue sobre el dentista que hace dientes de oro. Antes de crear el diente y ponerlo en sus clientes, necesita purificar el oro muy bien. Así que este debe ser puesto en el fuego varias veces para que se vuelva líquido y salgan a flote las impurezas. Esto se repite varias veces hasta que ya no tenga más impurezas. El Espíritu Santo trabaja de la misma forma, por eso es que “duele” el proceso de purificación.

La primera ilustración me recordó que ya le di las llaves a Dios para que purificara mi “casa”, la ilustración del oro me hizo ver mi condición actual. Mi corazón, mi vida, mi todo se goza al saber que está siendo purificado. Aunque duela, poco a poco van saliendo esas impurezas. La cita que tomó el predicador es ahora base de mi confianza en que Dios me santificará por completo y siempre será Fiel.

“Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma, y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.  Fiel es el que os llama, el cual también lo hará” (1 Tesalonicenses 5:23-24).

¡Manda el Fuego, Señor!

Llamas Fuego*Todo el mes de noviembre estaremos enfocándonos en la santidad.  La siguiente entrada surge de algunas reflexiones mías sobre el segundo sermón de la Cumbre de Santidad en San José, Costa Rica (29 Octubre 2009), compartido por Eugenio Duarte, Superintendente General de la Iglesia del Nazareno.

“Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego” (Éxodo 19:18).

Fuego es un símbolo importante en las Escrituras.  Fuego en la Biblia y además en la vida diaria puede ser bueno o malo.  Puede usarse para calentar, cocinar, purificar, etc.  O puede destruir y hacer mucho daño.

“…Nuestro Dios es fuego consumidor” (Hebreos 12:29).

En el Antiguo Testamento el fuego que permanecía encendido en el Lugar Santísimo significaba la presencia constante de Jehová.  Ahora, viviendo en el Nuevo Testamento, todos necesitamos ser ungidos con el fuego de Dios, con su Espíritu Santo.  Si intentamos vivir una vida cristiana sin su presencia constante en nuestros corazones y vidas, siempre vamos a fracasar.  Una vida derrotada no es lo que Dios desea para nosotros.

“Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero él que viene tras mí…os bautizará en Espíritu Santo y fuego” (Mateo 3:11).

CenizasAlgunos de nosotros sólo vivimos de las cenizas del fuego que se quemaba hace tiempo.  Las cenizas pueden guardar el calor un rato, pero muy pronto se enfrían.  Las cenizas pueden recordarnos de cómo Dios ha trabajado en nuestro pasado, pero no bastan.  Hoy, ahora mismo, tenemos que experimentar la ardiente presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas, nuestras iglesias, nuestros hogares y comunidades.  ¡Manda el fuego de nuevo, Señor!

“…Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego…y fueron todos llenos del Espíritu Santo” (Hechos 2:3-4).

Eugenio Duarte, Superintendente General, Iglesia del Nazareno

Dr. Eugenio Duarte, con su traductor Ramón Sierra, predica el 29 de Octubre, 2009 en la Cumbre de Santidad que se llevó a cabo en San José, Costa Rica